Cada año varias plazas de empleo público quedan sin cubrirse por su escaso atractivo o porque no se publicitan lo suficiente. Convertirse en funcionario puede ser accesible.
M.L. / Madrid. El año pasado, varias plazas de DUE –diplomados universitarios en Enfermería– para instituciones penitenciarias quedaron sin cubrir por falta de candidatos interesados. Lo mismo puede ocurrir en los próximos años con aquellas oposiciones que requieren expertos informáticos e ingenieros para su desempeño, porque el sector público no atrae lo suficiente a estos titulados, según los responsables de los centros de preparación de oposiciones. "Ésta ha sido tradicionalmente una salida laboral para licenciados en Derecho, Economía y otras titulaciones con un enfoque más claro hacia la Administración, pero no para ingenieros y arquitectos, que también son necesarios", explica Roque de las Heras, director general del Centro de Estudios Financieros (CEF). Por ejemplo, en el caso concreto del Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la Administración del Estado, que este año oferta 47 plazas, el perfil de opositor que se presenta es radicalmente diferente al de otras convocatorias, ya que en la mayoría de los casos corresponde a un profesional con experiencia en el sector privado que acude a la oferta pública porque busca otras compensaciones: mejor horario, estabilidad y flexibilidad. "Obtener una plaza en este caso requiere un mayor esfuerzo en la parte teórica, pero puede aprobarse sin demasiada dificultad", reconocen en el CEF.
Los perfiles más técnicos lo tienen ahora más fácil, ya que, en general, el actual proceso de selección hace mayor hincapié en la parte psicotécnica en detrimento de los conocimientos teóricos y los ejercicios de memoria.
Para Paloma Miña, del Centro de Estudios Adams, la dificultad de una oposición radica en el tiempo que se requiere para aprobarla. Entre los nueve meses necesarios para preparar una prueba para el Cuerpo D (auxiliares administrativos) y los dos años de las para titulados superiores (Cuerpo A), los futuros funcionarios tienen muchas opciones.
Los expertos recomiendan fijarse un objetivo concreto y estudiar todas las posibilidades. Manuel Fandos, responsable de relaciones externas de Master-D, advierte que hay que tener cuidado y analizar el ratio entre el número de plazas ofertadas y el de candidatos presentados en ediciones anteriores. "Muchas veces se desechan opciones de categorías superiores porque las pruebas entrañan mayor dificultad, pero se olvida que la competencia de candidatos puede ser menor", indica. Así, obtener una de las miles de plazas de administrativos de todas las categorías puede ser más costoso que prepararse para un solo puesto. "Por ejemplo, en el caso del Cuerpo Superior o Técnico de Gestión Catastral, para el que la oferta no suele ser muy numerosa, las dificultades de preparación del temario reducen considerablemente el número de aspirantes. Así, pese a la dificultad que conlleva, el resultado suele ser satisfactorio", señala De las Heras.
Este año, la oferta de empleo público asciende a 34.200 plazas, lo que supone un incremento del doce por ciento respecto a la convocatoria anterior.
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