Escolares, universitarios y opositores se juntan para estudiar en la antigua biblioteca de Empresariales y en academias de todo tipo de academias,
las famosas pasantías coruñesas son, junto con las playas y las terrazas, otro de los lugares en los que cada día se reúne un gran número de personas durante los meses estivales. Jóvenes con asignaturas para recuperar en septiembre y adultos inmersos en la preparación de oposiciones son los grupos más numerosos de los que, verano tras verano, llenan las clases de las academias. Frente a ellos están los que con un poco de estudio y muchas horas de biblioteca están servidos y por ello, aún en época de sol y calor, pasan más tiempo del día entre cuatro paredes que al aire libre.
"El fracaso escolar es bastante alto", afirma la directora de la academia Zeta, Chus Doblanca, "por lo que hay muchos estudiantes que vienen durante todos los meses de verano para recuperar las asignaturas que tienen para septiembre". Juan es uno de ellos, estudia cuarto de ESO y tiene cuatro materias para recuperar, por lo que cada mañana a las 10.00 horas empieza sus clases: Inglés y Matemáticas. "Historia y Gallego las preparo por mi cuenta -comenta Juan- porque son más de estudiar y menos de que te lo expliquen". Las prepara en casa porque no está acostumbrado "a estudiar en público", como él dice, pero son muchos, sobre todo universitarios y opositores, los que se deciden por las bibliotecas por ser el lugar idóneo para concentrarse y aprovechar el tiempo al máximo.
"Las asignaturas más demandadas son Matemáticas, Inglés, Física y Química", afirma el director de la academia Ábaco, Pablo Barallobre. "Es que ciencias es más difícil que letras", se excusa María, que estudia segundo de Bachillerato por Ciencias de la Salud.
Muchos de los que no abandonan los libros en el verano lo hacen con la intención de aprobar Selectividad en septiembre. Para ellos, la oferta es amplia y lo que más se necesita son ganas de estudiar. "Todos los días por la mañana voy a clases de las asignaturas que entran en el examen porque suspendí en junio y ahora quiero aprobar sí o sí", comenta Luis. Pero los hay que con un repaso les llega y para ellos existen cursos intensivos en la primera quincena de septiembre para llevar todo bien fresco.
Llegar a la universidad y elegir lo que uno quiere estudiar no significa un aprobado. "Los chicos están bastante desmotivados y hay que animarlos para que estudien", comenta una profesora, "esa es la única manera de que den todo de sí". "A los opositores no nos queda otra que estudiar todos los días, y mucho, si queremos aprobar", afirma Eze. Son el mejor ejemplo de estudiantes motivados, dispuestos a quedarse sin vacaciones ni fines de semana por una plaza en el empleo público.
En la biblioteca del centro universitario de Riazor, la antigua facultad de Empresariales, no se oye ni un ruido. Si acaso las teclas de una calculadora, el pasar de las hojas y alguna que otra pisada. "Es el mejor lugar para estudiar porque ves al resto de la gente concentrada y te motivas más para seguir", asegura Marta mientras resume las fotocopias de apuntes. Ella estudia Magisterio, pero unas mesas más allá está un habitual, Pedro, que mañana tras mañana se sienta en el mismo lugar "a no ser que alguien me lo quite", comenta entre risas. Pedro es opositor y desde hace dos años cada día viene a estudiar a esta biblioteca. "Me gusta este sitio y la fuerza de la costumbre hace que éste sea el lugar donde mejor estudio", explica. "Dos mañanas a la semana toca academia y por las tardes estudio por mi cuenta", afirma Paula. Ella también es de las que se queda sin verano: "Sólo descanso los domingos y algún que otro sábado", dice. "Aunque a los opositores les da igual que sea verano o invierno, sí se nota que en los meses estivales hay menos gente de la habitual en las clases", comenta el director de la academia Cefiasa, Antonio Estévez.
Entre los opositores, un buen puñado de universitarios prepara sus exámenes para septiembre e incluso, diciembre. "No sé si me dará tiempo a tenerlo todo bien estudiado para septiembre, así que en el peor de los casos, me sacaré las materias en la convocatoria de final de año", explica Montse.
Ella quería pasar parte del verano en Londres para mejorar su inglés, pero aprobar esas asignaturas pesó más. Sin embargo, son muchos los que piensan que el verano es la mejor época para aprender idiomas, y aunque el inglés es el más demandado, mucha gente tiene un interés personal por aprender francés.
Aunque los expertos dicen que lo mejor para aprender una lengua es viajar a un país nativo, una opción muy habitual es hacer un curso intensivo. "No tengo tiempo ni dinero para irme fuera, por lo que todas las mañanas voy dos horas a una academia para preparar el inglés y sacar el título First", sostiene Laura. Como ella hay muchos más que aprovechan las vacaciones para mejorar el idioma, y los cursos de inmersión son la mejor opción.
"Al final, da igual quedarte sin verano o sin invierno, porque lo importante es aprobar para luego poder hacer algo de tu vida -afirma Sandra-; somos muchos los que estamos igual y compartimos horas de estudio. Cuando aprobemos, lo celebraremos juntos".
Vía: La Opinión. Coruña
Visita recursos educativos en www.ecobachillerato.com